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En un trabajo anterior [1], al presentar un caso de colitis ulcerosa, traté de demostrar, mediante el estudio del material aportado por una paciente durante su análisis, que la somatización era una forma de manejo de una psicosis que se controlaba en el cuerpo. Este control permitía mejorar la conexión con la realidad que, de otra manera, hubiera resultado perturbada por ansiedades persecutorias.
En esta ocasión, me ocuparé de otros aspectos que me han resultado muy evidentes durante el análisis de pacientes hipocondríacos y que pude aclarar, aplicando en todo momento la concepción de psicosis orgánica [2], a la cual ya me he referido.
Los nuevos aspectos que pude observar se hicieron manifiestos al considerar a la fantasía de regresión intrauterina como pivote en la comprensión de los dinamismos de la hipocondría, conceptuándola como defensa ante una conexión con la realidad temida.
Además, creo poder aclarar un aspecto señalado por todos los autores, que es la relación entre conflictos matrimoniales e hipocondrías crónicas y también la hipocondría directamente vinculada con la psicopatía, como si ésta fuera una manera diferente, maníaca, de resolver por la acción motora, un conflicto que hasta ese momento había estado confinado en el cuerpo, modificando el esquema corporal.
Presentaré material de dos casos de distinta gravedad pero con el mismo diagnóstico: colon espástico.
El primer caso es el mismo cuyo material analicé en mi trabajo sobre colitis ulcerosa.
Esta paciente, así como otros enfermos hipocondríacos, en la primera entrevista me trajo dos temas fundamentales: su enfermedad —la colitis ulcerosa— y la relación con su marido, que según ella, era su drama. El conflicto con el marido parecía dramatizar la situación que luego veremos introyectada en su cuerpo, en sus síntomas.
Este esquema, cuerpo-mundo exterior, se repetía durante la sesión analítica donde fluctuaba de su propio cuerpo a su marido, pero no podía hablar de ella en relación transferencial conmigo. E