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Describen los autores el método empleado al tratar el mismo terapeuta a dos esposos, no ya como mera psicoterapia de un hombre y de una mujer, sino atendiendo a la relación matrimonial en sí.
Una neurosis matrimonial busca un equilibrio interno por medio de la gratificación real y fantaseada de los deseos inconscientes de ambos participantes. En la neurosis de transferencia se experimenta la situación triangular, madre, padre e hijo. Consideran, por lo tanto, que lo inconsciente de la relación matrimonial y su efecto en el proceso terapéutico puede ser más claramente observado cuando ambos cónyuges son atendidos por el mismo terapeuta. En el caso presentado tanto el esposo, un esquizofrénico latente, como la esposa, son tratados por el mismo analista, en terapia individual —dos sesiones semanales cada uno— y en grupo —cada cónyuge en uno distinto.
Luego de describir por separado las historias respectivas, destacan los autores el hecho de que cada uno de ellos obtuvo una gratificación neurótica, tanto en el matrimonio como en el tratamiento, asumiendo él el rol del lactante y ella el de la madre que amamanta. El marido tuvo que ser destetado de su madre-esposa, quien a su vez tuvo que ser preparada para su nueva responsabilidad. Agregan que la orquestación del tratamiento hubiera fallado si ambos pacientes hubieran sido tratados por distintos terapeutas, y que la combinación de la psicoterapia individual y en grupo fué necesaria porque mientras que la transferencia en la situación individual gratificaba las tendencias posesivas orales de la mujer hasta llegar a un punto muerto, su ilusión de poseer al terapeuta no pudo ser mantenida en la realidad transferencial del grupo.