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Dice la autora que a pesar que en su escrito se destaca la importancia de los problemas Edípicos en la producción de la impostura, más bien se debiera hablar de los efectos de una faz edípica que de una relación edípica. El “acting out” del impostor es primordialmente un intento de alcanzar un sentido de realidad y competencia como hombre más que un anhelar por la madre en cualquier sentido profundo que se busque. De acuerdo al material de los analizados por la autora, pareciera que la madre sería más bien una madre fálica y que el niño, tanto más cerca estaba de la madre que del padre y podía identificarse con el pene materno, tanto más incrementaba las cualidades totales de la ilusión con las cuales paradójicamente el impostor lucha para lograr alguna auto-realización.
En su escrito la autora hace notar que el mismo se refiere explícitamente a casos de la Historia o casos relatados por otros más que datos obtenidos por su propia experiencia. Este origen del material lo considera desafortunadamente necesario por la necesidad de guardar el secreto profesional. Esto es particularmente cierto cuando se trata de un tema tan delicado como el de las tendencias a la impostura y la misma impostura. Los pacientes tienden a conocer las publicaciones realizadas por el analista y pueden encontrarse a sí mismos en los historiales clínicos. Fuera de que sería deshonesto publicar algo sin el consentimiento del paciente, su aceptación por parte de éste no resuelve el problema. Ver impresa la historia de la propia vida puede ser, de cualquier modo, una injuria narcisística sumamente intensa aunque se haya aceptado tal publicación.