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Distingue el autor entre reacciones transferenciales y neurosis de transferencia. Resume las ideas de Freud sobre la neurosis de transferencia (carácter espontáneo). Ferenczi destaca el carácter defensivo de la transferencia: para evitar el conocimiento del propio inconsciente. Pasa revista luego a las ideas de Rado y de Ida Macalpine, sobre la regresión que provoca la situación analítica, reeditando la situación infantil debido a las condiciones y características de la terapia analítica. Por lo tanto, la neurosis de transferencia no es espontánea, sino que ha sido provocada: el comportamiento del enfermo es una respuesta a la situación o a las necesidades del análisis.
La escuela culturalista (Sullivan, Horne y Fromm) considera que la situación analítica es una serie de relaciones interpersonales, en donde el analista es un participante activo. René Spits (Congreso de Ginebra de ) señaló que la situación del enfermo en análisis es semejante a la del niño frente a la madre. R. Waelder insiste también en el carácter regresivo del proceso transferencial y en la relación de dependencia y pasividad del enfermo, siendo el resultado de la conjunción de dos factores: uno, interior, específico del enfermo; otro exterior, inducido por la técnica analítica.
El segundo punto que trata es la reducción de esta neurosis de transferencia, ya que en su eliminación radica la cura del enfermo. Dos posiciones extremas son la de Freud —el “rol” de espejo—, y la de Alexander, que interviene activamente en la vida del enfermo, guiándolo y aconsejándolo.