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Me propongo en esta comunicación relatar y analizar algunas de las fantasías frecuentemente manifestadas y sentidas por personas fuera y dentro del grupo analítico, respecto al grupo en general y a las relaciones entre sus miembros en particular. Estas fantasías varían considerablemente en función de una serie de factores; entre estos, la distancia afectiva que separa a la persona que las hace del grupo, el grado de madurez individual, los conflictos personales, etc. Siendo grande el número de variables, también han de serlo las fantasías; me propongo aquí analizar sólo algunas, las que yo he sentido personalmente, u oído expresar a otros.
Es evidente que el grupo analítico es utilizado como pantalla para las más diversas fantasías en la medida en que el interés afectivo por el análisis aumenta, como sucede en el caso de las personas que lo conocen intelectualmente, o aquellas relacionadas profesionalmente o afectivamente con analistas, y más aún las que ya han comenzado su tratamiento analítico. El caso extremo de fantasías lo encontramos en aquellas personas que están en análisis con miras a ser analistas, y los candidatos; en ellos, las fantasías dejan muchas veces el terreno de lo mental para transformarse en actuaciones. Por otro lado, éstas mismas personas, por estar más cerca, son también capaces de captar más elementos reales de las relaciones entre analistas y construir sus fantasías y suposiciones sobre estos datos.
Voy a relatar ahora tres fantasías comúnmente expresadas: una acerca del grupo en su totalidad, otra acerca del analista como persona, y la tercera acerca de las relaciones entre los miembros del grupo analítico. Generalmente van juntas, es decir, son sentidas por la misma persona, y como intentaré mostrar, están íntimamente relacionadas entre sí. Formuladas serían así:
El grupo analítico es un grupo cerrado, del tipo del clan o de la logia, que no permite la entrada a los que desean hacerlo.
El analista está siempre interpretando, es decir, no sol