You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Si bien el psicoanálisis nos capacita para establecer mejores relaciones humanas, las características del trabajo psicoanalítico conspiran contra esto.
Para poder observar y operar en el inconsciente del psicoanalizado debemos proporcionarle un ambiente adecuado para que desarrolle la disposición a la transferencia que lo ha conducido a buscar nuestra ayuda. Esto nos exige mantener un alto grado de equilibrio interior para establecer lo que conocemos con el nombre de “atmósfera analítica”.
Pasamos la mayor parte del día con diferentes personas a las que colocamos en un ambiente que les provoca una privación de sus habituales relaciones de objeto y un incremento en la intensidad de sus conflictos infantiles inconscientes. Cada una de ellas nos reviste de cualidades mágicas de lo más diversas, desarrollan fantasías en las que nos incluyen adjudicándonos diferentes roles.
Permanecemos en un ambiente con estímulos constantes, enmarcado con un ceremonial rutinario, realizando una tarea que no admite otra cooperación que la del analizado, que a su vez es nuestro objeto de trabajo.
'Cuando la situación analítica despierta una cantidad de ansiedad que no es tolerada por el “yo” del analizado, perdemos su colaboración. El analizado obstruye la labor, desarrolla resistencias que tienen por finalidad eludir el esclarecimiento; busca obtener de alguna manera una gratificación transferencial a costa de un fracaso del terapeuta. Si el analista no elabora suficientemente esta situación sufre consecuencias debido a que su instrumento de trabajo pierde en capacidad, experimentando un daño equivalente a una castración.
Pero además de esto hay otra fuente importante de problemas a las que está expuesto todo analista y que también está siempre presente en su campo de trabajo. Esta fuente consiste en la intensa participación emocional inconsciente del analista con el inconsciente del analizado.
Para alcanzar sus logros el analista debe cuidar que el analizado divida su personalidad, que una p