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Existen muchas ideas, pero muy pocas teorías que expliquen satisfactoriamente por qué ciertas personas enferman psíquica y otras somáticamente, partiendo de un mismo factor desencadenante. Groen, Alexander Deutsch, Kardiner, Seyle y Wolff han estudiado el problema, sin que sus teorías expliquen el mecanismo por el cual un estímulo provoca una u otra reacción.
En un trabajo anterior el autor ha expuesto la hipótesis de que un trastorno es psicológico si los conflictos implicados son experimentados en imágenes visuales, y psicosomático si éste se experimenta por medio de sensaciones táctiles y quinestésicas. En el presente considera un mecanismo diferencial y específico de un gran grupo de enfermos psicosomáticos, a saber, la ausencia de sentimientos de culpa en un sector de la personalidad del enfermo. Llama “aflicción primaria” al conjunto de estos sentimientos-término, en el que incluye todas las emociones básicas displacenteras excluyendo la frustración.
La mayoría de los mecanismos de defensa estudiados hasta el momento explican cómo un paciente se adapta a un objeto interno amenazante. El sometimiento, el aplacar al perseguidor la disociación, etc., son mecanismos psicológicos que mantienen el conflicto en el terreno mental, utilizando imágenes visuales, Todos ellos implican el reconocimiento de alguna forma de “aflicción primaria”. El paciente psicosomático proyecta la “aflicción primaria”, y por lo tanto no necesita ni puede adaptarse y defenderse del objeto amenazante. El ataque se realiza entonces directamente y su cuerpo reacciona como frente a un ataque real. La enfermedad psicosomática es, por lo tanto, la consecuencia de no poder experimentar la culpa.
La “aflicción primaria” proyectada reaparece en las relaciones del enfermo psicosomático con su medio ambiente. Logra que las personas que lo rodean se preocupen por él, y sé sientan culpables de su afección. El enfermo los maneja sin que ellos se den cuenta de esto, y el analista debe saber interpretar las s