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En este trabajo el autor investiga la edad de separación de la madre en relación a la conducta del gato adulto.
Se hicieron tres grupos de animales, en el primero los cachorros eran separados de sus madres a las dos semanas, lo cual es muy precoz para los gatos y les produce un intenso “llanto” durante por lo menos una semana. El segundo grupo estaba constituído por gatitos separados de sus madres a las seis semanas cuando ya podían lamer la leche de platitos y el tercer grupo constituídos por cachorritos separados de sus madres a las doce semanas y obligados durante todo ese tiempo a no, tomar más que leche materna.
Después de la separación los cachorritos fueron puestos en jaulas individuales y sus experiencias vitales diarias fueron standardizadas. Cuando llegaron a la edad adulta se los sometió a todos ellos a idénticos tests de conducta. Dichos tests mostraron que los animales del grupo uno, eran los que se movían en forma más imprevisible con movimientos poco dirigidos a un fin concreto. Eran también los que se mostraban más ansiosos frente a situaciones nuevas. Eran además los más perturbados y los que más tardaban en recuperarse de estimulaciones intensas. Eran los más tenaces pero asimismo los más desorganizados en sus esfuerzos para conseguir comida cuando el hambre los acuciaba. Eran los más agresivos pero los menos exitosos en sus competencias para obtener comida. Tenían el menor indice para compartir alimentos y eran los que más difícilmente aprendían nuevos hábitos alimenticios. Durante sus vidas los animales del grupo uno fueron los más suspicaces, miedosos y al mismo tiempo agresivos hacia otros gatos y hacia los experimentadores. Después de frustraciones alimenticias un porcentaje de estos gatos desarrollaron una dificultad respiratoria similar al asma que los veterinarios no pudieron diagnosticar como una enfermedad habitual o conocida de los gatos. Esta condición era muy parecida al asma bronquial de los humanos y los experimentadores se preguntan e