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Simbólicamente una manifestación del Destino puede aparecer expresada como un golpear o llamar a la puerta; en este contexto generalmente se trata de la Muerte de la cual no hay escapatoria posible, aunque en algunas oportunidades se representa así a la Oportunidad. Analizando el sueño de una paciente en cuyo contenido manifiesto una representante del destino golpea repetidas veces la puerta; y citando y analizando algunos fragmentos de Macbeth, de Shakespeare, especialmente el soliloquio del Portero sobre unos insistentes llamados a la puerta cuyo origen desconoce, el autor llega a la conclusión que la imagen del Destino es, como Freud decía, una proyección del superyo que castiga los crímenes