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El primer sueño que un paciente relata en el análisis es de fundamental importancia, ya que contiene, en forma generalmente ingenua, las bases de su neurosis expresada en términos simbólicos. Si en este primer sueño el analista aparece como tal, es decir, sin disfraz, el pronóstico de la relación analítica es desfavorable. Significa que el paciente es incapaz de diferenciar al analista de una figura de su pasado, y que la transferencia tendrá un carácter erótico desde el principio.
En la transferencia erotizada el “como si” no existe para el paciente; exige que el analista sea el padre o la madre. Esta situación puede deberse al hecho real de que el analista tiene parecido físico, o características similares a las figuras parentales del paciente; en este caso el análisis debe ser interrumpido, y el paciente enviado a otro terapéuta, ya que la transferencia se hace inmanejable cuando es demasiado real. El análisis de prueba es una forma de evitar la instalación de una transferencia erótica; si en el primer sueño el analista aparece en persona es fácil plantear el cambio de terapeuta. Existen casos donde la transferencia erótica se establece sin ninguna participación del analista; estos casos son difíciles de manejar, pero el análisis puede continuar si la situación se interpreta desde el primer momento.