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El artículo, refiere el autor, tiene dos propósitos: primero, presentar una fantasía muy común en cierto tipo de pacientes “borderline”, donde existen pronunciadas identificaciones femeninas, que permiten comprender la estructura del yo de los mismos, y en segundo término hacer una breve incursión sobre la naturaleza de la fantasía en general.
A continuación refiere la fantasía de uno de sus pacientes que no se ajusta a la definición que Freud da sobre fantasías, como ideas que no están destinadas a realizarse, ni a la de Fenichel que las presenta como pensamientos seguidos de acción. Esta fantasía no hacía surgir una acción sintomática, por el contrario producía una inhibición; apareció en forma consciente, en parte, como una reacción a un intenso miedo que tenía y al reconocimiento de la naturaleza irrazonable de este miedo. Además muestra el efecto que tenía sobre el carácter, mucho antes de ser relatada la fantasía por el paciente. Después de describir las actitudes explícitas del paciente y sus diversos mecanismos pasa al comentario de las fantasías en general.
Muestra en forma cronológica las diversas características que Freud fué atribuyendo a las fantasías. Considera el autor que la fantasía es la primera actividad mental que merece el nombre de pensamiento, pues de acuerdo a la construcción de nuestro primitivo aparato mental, la fantasía del pecho alucinado es considerada la primera forma de pensamiento. Diferencia fantasías primarias, fantasías básicas, sueños diurnos e imaginaciones. Las características comunes de estas formas de fantasía son: surgir de un mismo prototipo: el pecho alucinado, y ser intentos de satisfacción de deseos. Difieren en lo siguiente: las fantasías caen bajo el dominio del proceso primario; los sueños diurnos son actividades mentales muy diferenciadas sometidas al proceso secundario y las imaginaciones se colocan en cierto modo entre las dos, difiriendo de las fantasías por no tener carácter narcisístico. Las fantasías básicas i