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Para explicar el misterio de la vida orgánica e inorgánica y sus leyes, desde la antigüedad griega, existió, tanto en filosofía como en medicina, dos escuelas, la organicista y la vitalista.
La autora hace una breve reseña de la evolución seguida en la edad media por este problema donde prevalecían influencias místicas religiosas. Fué la era Vitalista. Luego en el siglo XVII predominan las ideas de Van Helmont para quien todas las enfermedades son ideas y luego para Descartes el hombre es una máquina independiente del alma.
Para Stahl el alma es el arquitecto del cuerpo.
Intentando salir de ese misticismo surge la escuela francesa de Montpellier que explica la enfermedad, no como enfermedad de ciertos órganos sino como expresión de la alteración del principio vital. El hombre está compuesto de un cuerpo un principio vital, y un alma inmortal.