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Es mi propósito con el presente trabajo 1, mostrar la evolución lograda por una paciente neurótica obsesiva grave con marcados rasgos esquizoides, y dar al mismo tiempo una idea de mi forma de conducir su tratamiento.
Seguir una línea entre los meandros formados por tres años de psicoanálisis me llevó a seleccionar y a eliminar una y otra vez material para no diluirme, tratando de conservar lo necesario para ser suficientemente claro y poder mostrar a través de distintos momentos de la situación analítica, y de la dinámica de la transferencia y contratransferencia, el crecimiento y maduración de la paciente y la modificación y superación de su necesidad de manejo.
La severidad del cuadro presentado por la paciente que nos ocupa, incrementó las dificultades que habitualmente plantea la labor analítica; a lo cual se sumó otro factor, externo a ella: la interrupción del análisis y el cambio de analista que sufrió. Esta dificultad, sumada a las que tenía internamente para realizar la elaboración de situaciones traumáticas, hicieron que el episodio de su cambio del otro analista a mí le supusiera más de tres años del análisis para que fuera elaborado parcialmente.
La paciente, que al comenzar su análisis tenía diecinueve años, es hija mayor de un matrimonio judío y tiene un hermano varón seis años menor.
Su lactancia materna duró aproximadamente dos meses y tuvo características especiales: fué suspendida por indicación médica al descubrir que la criatura se encontraba en estado de inanición, sin fuerzas ya para chupar por falta de alimento. En esta emergencia fué salvada por una tía, hermana de la madre, que está casada con un hermano del padre; la tía por hallarse amamantando a un primo de la paciente, pudo alimentarla durante un tiempo hasta que recuperadas las fuerzas, y salvado el peligro inminente pudo continuar con biberón de leche materna.
Cuando nació su hermano la llevaron durante un tiempo a casa de unos tíos que vivían en Rosario; los datos al respe