You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
El sentido sexual, como símbolo fálico y como repetición de sensaciones placenteras derivadas del niño que pasivamente se siente lanzado al aire por un adulto ya ha sido enunciado por Freud.
Bond demostró cómo a menudo en pilotos el aeroplno es inconscientemente un poderoso falo y volar sería la negación del complejo de castración. También volar puede ser inconscientemente equiparado al acto sexual y a la situación edípica; y el miedo universal a volar es un miedo instintivo o aprendido frente a la muerte, injuria o mutilación.
En los que no son pilotos hay un placer derivado de estar dependiendo pasivamente del piloto que está revestido de una mágica omnipotencia que puede ser utilizada como defensa contra las ansiedades evocadas a ser forzado en Una posición de pasividad en una situación muy peligrosa.
El autor refiere dos sueños de volar cuyo significado sexual era de escasa importancia frente al sentimiento de alivio y libertad del yo.
Termina diciendo que sin poner en dudas que en todas las producciones inconscientes se puede esperar un significado sexual, el autor se permite sugerir que en ciertos casos puede existir muy claramente un significado yoico que también ha de ser tomado en cuenta.