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El autor, que pertenece al Departamento de Arte de la Universidad de California, dice que se ha puesto un énfasis exagerado en aspectos tales como arte libre, automatismo, expresión de las emociones y sentimientos interiores, a tal punto que produce la impresión de que la organización, la composición, el control maduro del medio, el elemento de comunicación o cualquier expresión sinónima de “forma”, tiene menos importancia para el artista, el espectador o el mismo trabajo artístico. Wilkenson, Schiller, Goethe explicaron la necesidad de la libre expresión de las emociones internas. Aunque la asociación libre sea un ingrediente de toda actividad creadora y tenga un rol importantísimo en movimientos artísticos tales como el Expresionismo, Orfismo, Surrealismo, Expresionismo abstracto, etc., sin embargo, el contenido sólo constituye el total de la creación artística, pues muchas conductas humanas están repletas de contenidos inconscientes y no son de valor artístico.
La creación artística tiene por lo menos dos fases: la primera en que algo dentro del artista produce las ideas, imágenes o esquemas y la segunda, la producción de estas ideas. La primera, inspiración, intuición, regalo de los dioses, mueve al artista y aparece como independiente de cualquier acto voluntario. Esta es la fase de la asociación libre en que las imágenes e ideas fluyen del inconsciente. La segunda fase pertenece a la formación y desarrollo —la síntesis— del material recibido de las fuentes inconscientes. Involucra experiencia, capacidad técnica y habilidad para componer.
Otro aspecto que trata el autor es de que es común pensar que' el artista es un neurótico, debido a la similitud de los contenidos de la asociación libre de las personas emocionalmente perturbadas y los' artistas y que ese mito es atribuído al psicoanálisis, debido a algunas aseveraciones de los mismos psicoanalistas como Edmond Berger, cuando dice que el escritor es un neurótico que se cura a sí mismo mientras no se vea inhibid