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Continuando con sus investigaciones sobre la parte psicótica de la personalidad, el autor se refiere en este trabajo a los ataques destructivos que el paciente hace sobre todo aquello que tenga la función de vincular una cosa con la otra. El material clínico presentado ilustra este ataque, que puede dirigirse a la capacidad de comprensión del analista, a la mente del propio paciente, al lenguaje verbal, etc. El ataque al vínculo es sobre todo la relación del paciente con una función más que con un objeto (pecho, pene), función que primitivamente es cumplida por la identificación proyectiva.
El autor describe lo que sería el grado “normal” de identificación proyectiva, a saber, la proyección del bebé de sentimientos y emociones en la madre, y la aceptación por parte de ésta de lo proyectado, sin sucumbir tampoco a estas emociones violentas. En el desarrollo del paciente psicótico se combinan dos factores; una disposición congénita a una gran destructividad primaria, envidia y odio, y un medio que en el peor de los casos consiste justamente en una madre incapaz de recibir las proyecciones del niño en forma adecuada. Las consecuencias de la combinación de estos elementos resulta en una destrucción del vínculo entre el niño y el pecho, y una seria detención en su desarrollo, sobre todo en lo que a la curiosidad se refiere.
En este estado de ánimo, la psique del paciente contiene un objeto interno que se opone y destruye todo vínculo. Este objeto interno fué originalmente un pecho externo que se negó a introyeetar, contener y modificar las violentas emociones del sujeto. Las emociones son odiadas y atacadas, y a su vez mantenidas e intensificadas por este objeto. De ahí el círculo vicioso que hace tan difícil la resolución de esta situación.