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La observación del comportamiento de niños de 1 a 4 años de edad en situaciones de separación de sus madres, y las modernas teorías de los instintos, han llevado al autor a preparar tres trabajos sobre el tema, de los que el presente es el primero. Los datos de observación sobre los que se basa se refieren principalmente a las tres etapas por las que pasan los niños pequeños cuando, por causas diferentes —por ejemplo su internación en un hospital—, son separados de sus madres. Estas etapas son, cronológicamente, las de Protesta, de Desesperación y de Desinterés; y aparecen en este orden en niños cuyas relaciones con sus madres han sido buenas; en caso de trastornos previos solamente se observa la última fase, donde el niño acepta, sin aparente dificultad, el cuidado y los juguetes que las enfermeras, o aun personas extrañas, pueden ofrecerle. La fase de Protesta, sobre la que se basa este primer trabajo, presenta fundamentalmente el problema de la ansiedad de separación.
Una revisión de la literatura sobre el tema permite al autor clasificar en seis los enfoques del problema: la teoría de la “libido transformada”, de Freud; la del “trauma de nacimiento”, de Rank; la teoría de la “señal”, que aparece en “Inhibición, Síntoma y Angustia”, y es también utilizada por Jones y Sptiz; la de la “ansiedad depresiva”, de M. Klein; la de la “ansiedad persecutoria”, de la misma autora; y la de la “ansiedad primaria”, relacionada directamente con la teoría de las respuestas. Sobre esta última teoría se basan las conclusiones del presente trabajo.
El niño está ligado a la madre por numerosos sistemas instintivos de respuesta primarios que son de gran valor para su sobrevivencia. Así, poco después del nacimiento y hasta un cierto punto del desarrollo la separación de la madre activa en el niño reacciones de llanto, de prensión, y más tarde lo impulsa a buscarla o seguirla; estos sistemas de respuesta no dejan de moverlo hasta la terminación de su cometido, es decir, hasta la reunión