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Los conceptos de transferencia y contratransferencia son tomados en este trabajo en su aspecto más general, destacando su especial importancia dentro del marco analítico. Este marco, que separa lo que sucede dentro de él de lo que sucede fuera, encuadra la realidad especial de la sesión psicoanalítica. La transferencia es considerada como la “alianza terapéutica”; la contratransferencia como la sensibilidad total y consciente del analista, su “humanidad”.
Es en este marco que transcurre el tratamiento de la Sra. X. Presentaba un síndrome clínico que, según Greenson, es el cuadro más común padecido por el que recurre al tratamiento analítico en los años de postguerra; a saber, un trastorno del carácter centrado alrededor de una formación defectuosa de la identidad. Su analista nos relata lo acontecido en más de tres años de tratamiento, mostrando las diferentes etapas por las que pasaron paciente y analista en su desarrollo, poniendo el énfasis en las vicisitudes del proceso clínico, y las oscilaciones y el interjuego de transferencia y contratransferencia durante los procesos regresivos e integrativos. Las etapas depresiva y maníaca dieron lugar a otra, profundamente regresiva, donde el analista debió desempeñar el papel de “yo corporal” que la paciente había perdido. Una fase paranoide culminó finalmente en una integración y restitución de aspectos primitivamente disociados; y cabe destacar la evolución positiva de la paciente años después de concluído el tratamiento.