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El trabajo, desde el punto de vista psicológico, es el esfuerzo, o la energía mental utilizada para llegar a un fin propuesto a la luz del principio de realidad, y por lo tanto implica una gratificación retardada. Las siguientes definiciones son propuestas por el autor: Trabajo es el ejercicio de discreción (en el sentido de “juicio”) dentro de límites externamente prescriptos (reglas, costumbres, leyes, limitaciones materiales), para el logro de un objetivo que puede ser sometido a la prueba de realidad. La capacidad de trabajo depende de la coherencia del inconsciente, y de la integración y fuerza del yo, es decir, de la capacidad del yo de discriminar, hacer juicios, tomar decisiones y, sobre todo, de tolerar la ansiedad provocada por la incertidumbre de los resultados, manteniendo intactas sus funciones.
El estudio de los componentes principales de la actividad mental, y sobre todo los conceptos de percepción y de simbolización tal como fueron expuestos por Segal, Klein y Bion, constituyen la base para la comprensión del proceso de trabajo. El autor describe seis etapas principales en éste, y algunas de sus vicisitudes en casos normales y patológicos.
La primera etapa del proceso es la proposición interna de lograr un objetivo, es decir, el establecimiento de una relación con un objeto aun inexistente, y que deberá ser creado durante el proceso del trabajo. La cantidad de energía utilizada para este fin dependerá del deseo de lograr el objetivo, y de su significado simbólico para el inconsciente; si la posición depresiva ha sido elaborada suficientemente, este contenido simbólico estará relacionado principalmente con la reparación. De estos elementos inconscientes depende también el amor al trabajo, y en gran parte su éxito. El objetivo es identificado con el objeto bueno que