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El autor de esta presentación ha trabajado varios años con presidiarios en Wormwood Scrubs, y relata aquí algunas experiencias con asesinos convictos tomados en tratamiento psicoanalítico, si bien éste fué realizado con ciertas desviaciones de la técnica habitual, dadas las circunstancias especiales.
Relata material clínico de dos de los siete asesinos que ha tratado, para mostrar la relativa similitud de lo que llama el “síndrome” de estos sujetos. Encuentra que el suicidio no está lejos del asesinato, y que el monto de ansiedad persecutoria se hace intolerable en determinadas circunstancias, llevando al sujeto al acto criminal. Esta ansiedad persecutoria es desencadenada por una intensa ansiedad depresiva, ligada a la compasión intolerable para el yo.
El acto criminal está ligado a partes de la personalidad del paciente que por el proceso del “splitting” no son en general evidentes en su conducta previa, y emergen, a veces recién después de muchos años, en momentos de “stress” o enfermedad. Esto explica un dato de observación frecuente: que la historia de asesinos rara vez contiene elementos criminosos previos, y que, por el contrario, éstos eran considerados personas constructivas, suaves e inhibidas.