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”Resolvemos relacionar el placer y el displacer con la cantidad de excitación existente en la vida anímica, excitación no ligada a factor alguno determinado, correspondiendo el displacer a la elevación y el placer a la disminución de tal cantidad.” S. Freud.
”Hemos comprobado que los instintos pueden cambiar su finalidad (por desplazamiento) y que también pueden sustituirse mutuamente, pasando la energía de uno al otro, proceso éste que aún no ha llegado a ser comprendido bien.” S. Freud.
Tal vez uno de los capítulos más ingratos de la historia del psicoanálisis sea aquel que trata de la cuestión de los instintos. Asunto vasto y teórico por excelencia, por tratarse de materia abstracta de múltiples sentidos, siempre ha sido objeto de especulaciones, científicas o no, por parte de psicoanalistas y psicólogos de las diversas corrientes.
Me decidí a. relatar algunos pensamientos sobre este asunto, después de haber verificado que sobran argumentos, tanto para los que adoptan el punto de vista dualístico en la materia, como para los que desean darle una configuración monística.
Comencé a pensar en instinto único, partiendo de una observación que principalmente realicé en mis pacientes, sobre el mecanismo de la ambivalencia.