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En el estudio psicoanalítico del paciente con infarto de miocardio, tema que ocupa desde hace ya bastante tiempo nuestra atención, las ideas de M. Klein y de su escuela nos han resultado de inestimable valor. Por eso quisimos asociarnos a este homenaje que se le brinda, con la presentación de algunas de nuestras ideas al respecto.
Dejaremos de lado, por resultarnos imposible de abordar en este breve lapso, la consideración de la regresión en el infartado, que tiene mucha importancia en el período de estado de la enfermedad, lo mismso que lo concerniente a ciertas actitudes arrogantes y desafiantes, que se acompañan de una estupidez masoquista y suicida y que encontramos en muchos pacientes con síncope por infarto. Además, excluimos todo el estudio realizado en el paciente ya fuera del período agudo de la enfermedad, en su restitución ulterior a la vida diaria.
Consideraremos solamente algunos aspectos del período agudo, productos de nuestra observación como clínicos durante más de ocho años de atención cardiológica y de estudios psicológicos realizados en más de 40 casos de infarto de miocardio, alrededor de 10, durante el período agudo de la enfermedad. La técnica de investigación en estos casos eran las entrevistas de corte psicoanalítico, y una batería de tests proyectivos. Nuestra experiencia abarca además, análisis prolongados en 3 pacientes, uno de ellos con más de 3 años de tratamiento.
El infarto de miocardio, es un cuadro semiológicamente casi único en la patología, porque siendo una amenaza de muerte aguda, incluye en su cuadro clínico como síntoma esencial, una sensación peculiar que es el angor pectoris o angina de pecho, opresión angustiosa del pecho, con sensación de inminencia de muerte. Esta sensación, se asocia con el dolor precordial. Esta peculiar característica del dolor, es lo que lo hace tan terrible y temible, ya que siendo a veces de mucha menor intensidad que otros dolores, sin embargo es mucho más dramático y penoso.
Este cuadro se produce espe