You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Las ideas de M. Klein son una contribución progresiva y coherente con el psicoanálisis creado por Freud. Así lo entendía M. Klein, pues en el prólogo de su libro El psicoanálisis de niños dice textualmente:
“Esta contribución se basa en un todo en los conocimientos que Freud nos trasmitió.”
Y agrega:
“Estas conclusiones contienen una corroboración completa del conocimiento alcanzado por Freud en el análisis de adultos y son un intento de ampliar este conocimiento en una o dos direcciones. Si este intento es un éxito, y si este libro agrega realmente unas pocas piedras más al creciente edificio del conocimiento psicoanalítico, debo mi primer agradecimiento a Freud mismo, que no sólo hizo surgir este edificio y colocó las bases que permitieran sus futuras elaboraciones, sino que siempre dirigió nuestra atención hacia aquellos puntos sobre los que podía seguirse trabajando.”
Estas palabras están confirmadas a través de toda su obra, ya que la característica principal de la bibliografía de la misma es la primacía de las citas de Freud.
No obstante esta realidad concreta y documentada, frecuentemente he podido observar que tanto entre nosotros, durante el curso de los tres años de seminarios, como entre los alumnos de psicología, es habitual que se cree un malentendido entre Freud y M. Klein. El análisis y la observación de alumnos de psicología me permitió aclarar en parte el por qué de este antagonismo. Como todo acto psíquico está predeterminado por una motivación inconsciente y favorecido o facilitado por hechos externos, en la misma forma que las ideas latentes del sueño utilizan los restos diurnos para formar el contenido manifiesto.
El proceso necesario e inevitable de esquematización para la enseñanza y el aprendizaje se basa en mecanismos de disociación y síntesis, lo que implica el peligro del predominio de la disociación, ya que sobre los objetos del conocimiento se desplazan las primitivas disociaciones del yo y sus relaciones objetales, provocadas por las tensione