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En El psicoanálisis de niños Melanie Klein, trata las situaciones tempranas de ansiedad sobre el desarrollo sexual de la niña. En este capítulo nos muestra que el miedo más profundo de la niña, es que el interior de su cuerpo sea robado y destruido.
Como resultado de la frustración oral que la niña experimenta de su madre, se aleja de ella y elige el pene de su padre como objeto de gratificación. Este nuevo deseo la impulsa a dar pasos adicionales en su desarrollo. Elabora fantasías que su madre introduce el pene del padre en su cuerpo y ella le da a él sus pechos: estas fantasías forman el grupo de teorías sexuales tempranas que producen en ella sentimientos de envidia y de odio al ser frustrada por ambos padres. En esta etapa, los niños creen que es el cuerpo de la madre el que contiene todo lo deseable: niños y especialmente el pene del padre. Esta fantasía aumenta el odio de la niña hacia su madre debido a la frustración y contribuye a la producción de fantasías sádicas, atacar y destruir el interior de la madre y robar su contenido. Entre otras, tiene deseos de succionar y devorar el pene que deriva de hacer lo mismo con el pecho de la madre. Siguen a estas agresiones otras fantasías de dañar y destruir el pecho con materias fecales.
Pasamos a relatar la situación edípica de una paciente con un año y medio de análisis y que, habiendo elaborado aunque muy levemente en la etapa oral-sádica la situación edípica, la lleva hoy a la situación transferencial.
Esta paciente, de 33 años, está casada y tiene dos hijas, una de 11 y otra de 6 años. Su madre murió hace diez años, es la menor de 7 hermanas, 3 mujeres y 3 varones; fué criada por la mayor de sus hermanas, con la que durmió en los primeros años. Existe una fuerte situación conflictual con el padre, al que siente egoísta, irónico y que siempre quiere recibir cosas de sus hijos (invitaciones a comer, etc.).
En la sesión anterior a la que trataremos, había hablado de un casillero en el que cada paciente tenía su carpe