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En la presente comunicación nos referiremos a la tarea de reparación que consideramos uno de los aportes básicos de la obra kleiniana. Trataremos especialmente el fracaso de la reparación ejemplificándolo con fragmentos modelos del análisis de dos pacientes.
Melanie Klein sostiene que la primera vinculación del niño con el pecho materno determina la pauta característica de sus relaciones objetales ulteriores. La buena relación con el pecho gratificador, es el fundamento de un buen desarrollo individual y la base para una relación cariñosa hacia personas, valores e ideales. La identificación con ese objeto primario bueno, capacita al sujeto para amar, ser amado y sentir gratitud por sus objetos, fortaleciendo los cimientos para la tarea de sublimación y reparación.
Esta evolución, se ve interferida por la existencia simultánea de fantasías agresivas hacia el pecho, que según el momento evolutivo del sujeto adquieren características predominantemente orales, anales, uretrales o fálicas. La agresión es vivenciada como voracidad, envidia, celos y rabia que se incrementan entre sí dificultando la resolución de la situación depresiva; determinando la regresión a situaciones anteriores del desarrollo y estructurando arcaicas pautas de conducta.
Sabemos, que un estado mental estable y equilibrado, depende de la seguridad de sentir a salvo, en el interior del sujeto a sus objetos; depende también de su preservación contra fantasías destructivas y de su capacidad para repararlos de los daños causados por la propia agresión. Un buen o mal sentimiento hacia un objeto significa la transformación del objeto en bueno o malo (Joan Rivière afirma que “la fantasía de un buen o mal sentimiento” implica “la creación” de un objeto bueno o malo).
Las fantasías reparatorias para realizarse, deben adquirir las mismas características omnipotentes que las fantasías destructivas previas, para reasegurar la estabilidad de los objetos internos y externos. El sujeto adquiere así, por sucesivas exper