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En el presente trabajo muestro un trozo de la vida de una persona que está en tratamiento psicoanalítico conmigo.
Intervine en ese trozo de vida creando una relación analista-paciente. Para describirlo le ordenaré en tres partes: una sesión principal, un grupo de sesiones precedentes, y la sesión subsiguiente. Con esa secuencia trato de esclarecer que un tipo de comunicación en un momento, permite predecir el tipo de apertura de la sesión inmediata.
Esa apertura es todo un mensaje. En ella está contenido el desarrollo posterior; si el analista acepta esa comunicación con un feedback que contribuya a la creación de nuevos emergentes, se llegará a un tipo consecuente de cierre de sesión. Que también permitirá predecir el desarrollo de la próxima.
Se promueve así a la libertad de comunicar del paciente y por ende a su mejoría.
El paciente muestra cómo emplea todo su cuerpo de información para hacerme llegar sus mensajes, a lo largo de la espiral-secuencia de la sesión principal; también lo veremos con menor detalle en una especie de espiral mayor de la secuencia de intersesión.
Mostró cómo a veces peligraba su propia secuencia interna, y percibió persecutoriamente su depresión; ya que entonces también peligraba la comunicación conmigo.