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En este trabajo me propongo estudiar el proceso mental que se desarrolla en el analista al identificarse con el paciente para la comprensión de su mundo interno.
Como mis observaciones se basan fundamentalmente en la revisión del proceso analítico diario, haré la presentación de un caso y tomaré in extenso una sesión. Iré señalando el cómo y el porqué de mis reacciones contratransferenciales que me llevaron a una determinada forma de identificación con el paciente. Por fin, expondré algunas consideraciones generales.
Hace tres años Marta concurrió a mi consultorio. Era una joven de veinte años, menuda, de facciones regulares pero con una apariencia singular: los cabellos rubios que le ocultaban la frente se recogían por detrás en un anticuado rodete; sus ropas, zapatos y cartera viejos, contribuían a darle un aspecto que luego fué muy analizado: el de una, “nenavieja”.
Marta, persona inteligente, de fina sensibilidad, era estudiante de medicina. Muy angustiada me relató sus síntomas y la situación que la llevara a buscar ayuda.
Hija mayor, tenía una hermanita de seis años. La madre psicótica (probablemente esquizofrenia paranoide) lobotomizada, enferma desde hacía muchos años, se encontraba reinternada en un sanatorio mental. Marta había quedado al frente de la casa y especialmente dedicada al cuidado de la hermanita. Toda esta situación era sobrellevada por ella con gran pena, enormes angustias y en intenso conflicto frente a sí misma y con cada uno de los componentes de la familia. Un constante desasosiego minaba todos sus actos: había perdido la capacidad de discriminar si sus intervenciones eran adecuadas, si era competente o no; y en realidad casi le era peor cuando lograba serlo.