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SÍMBOLO. Etim. (André Lalande), del griego, signo de reconocimiento, formado por las dos mitades reunidas de un objeto roto.
La Filosofía se ha ocupado extensamente sobre su esencia. Así, Lalande, lo clasifica en: a) aquello que representa a otra cosa en virtud de una correspondencia por analogía o que evoque algo que está ausente o que sea imposible percibir; b) sistema continuado de términos en el cual cada uno representa un elemento de otro sistema.
José Ferrater Mora, por su parte, señala que, si bien ¡se tiende a usar el término como sinónimo de signo, el símbolo constituye en realidad un signo particular, no natural, consciente, convencional y de carácter social, colectivo, mientras que el signo es individual. Lo define así: se entiende por símbolo a todo signo que representa algo, en forma directa o indirecta y por analogía. Entre la realidad y el símbolo utilizado hay una distancia que solamente puede ser colmada por un acto práctico y nunca estrictamente teórico. Lo característico del ser humano no vendría a ¡ser su capacidad de simbolización, que se extiende al trato dado a todas las cosas humanas. Casirer define al hombre como animal symbolicum. En lo que no hay acuerdo es sobre los diversos tipos de símbolos. Se habla de símbolos expresivos (palabras), sugestivos (formas) sustitutivos (lógica, matemáticas). Ferrater Mora puntualiza además que el símbolo es un vehículo que no puede confundirse con la cosa simbolizada (un símbolo no es el objeto), ni con el acto psicológico que lo simboliza (concepción emotiva) y transcribe los principios del simbolismo, enunciados por Urban: 1) el símbolo está en lugar de, representa o apunta a algo; a) se refiere al objeto original y al objeto que representa; 3) contiene a la vez verdad y ficción; 4) puede adecuarse dualmente, tanto a la representación del objeto en cuanto a él mismo como a la expresión del objeto para nuestro tipo especial de conciencia.
También el Psicoanálisis se ha ocupado de este tema. Freud, estudió e