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Todas las fobias en los niños, dice la autora, son causadas dinámicamente por una relación perturbada en forma muy específica o impedida en su desarrollo con los padres u otras personas muy importantes en da vida de estos niños.
Recuerda que para Freud sentir ansiedad es una parte normal de la vida de todo ser humano. Su origen nace en el temor del niño de ser abandonado, en su desamparo e inmadurez, por la presencia protectora de su madre. En el curso de su desarrollo los seres humanos adquieren activos medios para evitar o disminuir su ansiedad. Si fracasan en este aprendizaje y perduran en un estado infantil de desamparo pasivo, se vuelven neuróticos, según Freud.
Al concepto de Freud, de la ansiedad infantil como un peligro enfrentado a solas sin la adecuada protección de los padres, Melanie Klein añadió que el peligro que causa ansiedad puede también ser un peligro interno, tal como el peligro de la propia hostilidad y destructividad, que a su vez pueden motivar el abandono y el castigo de los padres.
Pero, según la A., la ansiedad puede brotar en los niños no solamente cuando están amenazados por un peligro externo de ser abandonados o castigados, o por un peligro interno de una hostilidad que puede desencadenar un castigo, sino más bien en respuesta a la ansiedad de sus padres, siguiendo los conceptos de Harry Stack Sullivan. Poco o nada se ha publicado en este sentido.
La conducta de los padres hacia el niño está condicionada por sus propios conflictos latentes entre el deseo consciente de que éste obedezca y acepte las frustraciones y el fomento inconsciente de las reacciones negativas. El niño recibe así mensajes conflictivos que lo sumergen en el desamparo y el pánico. Los padres, ya sean demasiado indulgentes y vacilantes o demasiado dominantes, han tenido a menudo ellos mismos padres muy rígidos o demasiado indulgentes, o que han estado en desacuerdo entre ellos respecto al mejor manejo de los hijos, castigándolos sin una norma consecuente con la que integr