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Consideraciones previas
Este es un paciente de 25 años, que llegó a mí por un colega quien lo atendió cuando aquél estaba internado en el Hospital Nacional de Neuropsiquiatría; terminado un tratamiento insulínico, le dió de alta y me lo envió para ser analizado. El paciente me vino a ver con su novia (prima hermana de él) y ya la primera entrevista la consideré como sesión; entró solo. Como datos previos consignaré que sus padres viven y tiene un hermano dos años menor que él. No doy más antecedentes, pues eran todos los que tenía durante el tiempo de análisis en que centro este trabajo (24 días).
El paciente hacía cuatro sesiones semanales, realizándose el tratamiento frente a frente. Los aspectos formales los traté con él.
El caso*.
Comienzo a relatar desde la cuarta sesión después de iniciado el análisis.
Al principio de la sesión, tarda un momento en reaccionar luego que yo abro la puerta del consultorio, así como espera que yo le dé la mano (habitualmente nos dábamos la mano al principio y final de cada sesión). Se queda en silencio, observando a su alrededor y pendiente de cada uno de mis movimientos. Al cabo de un rato, le interpreto:
A. **: Está observando qué pasa dentro mío.
P.: Qué pasa dentro mío.
A.: Qué les pasa a las partes suyas colocadas en mí.
P.: Quiero ver por qué es mi mutismo; hoy estuve mudo con toda la gente (se queda en silencio muy pendiente de mis movimientos). ¿Cree usted que es posible conversar sin hablar?