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En la literatura psicoanalítica castellana sobre niños, faltaba un texto que sirviera de guía para el interesado en esta rama del psicoanálisis —el libro de Arminda Aberastury cumple acertadamente esta necesidad.
Esta afirmación, tomada a la ligera, puede parecer pobre elogio para un libro, pero si pensamos en todos los requisitos que debe reunir un texto para cumplir con su objetivo de enseñar, la afirmación cobra dimensiones muy amplias.
El libro de Arminda Aberastury ilustra en forma sencilla, y profunda, puntos esenciales del psicoanálisis de niños; en realidad, es la expresión concreta de la intensa labor psicoanalítica desarrollada por la autora desde el año 1938, abarcando tareas de psicoterapeuta e investigadora así como tareas docentes a través de cursos y seminarios dictados en la Asociación Psicoanalítica Argentina y fuera de ella.
La autora continúa la línea de pensamiento iniciada por M. Klein en psicoanálisis y aplicada con tanto éxito al análisis de niños, pero enriquecido por su experiencia personal, con lo que logra ampliar y clarificar aspectos teóricos de la obra de M. Klein, y sobre todo, hacer más accesible la aplicación práctica de los mismos.
Nos parece de especial importancia su enfoque del análisis de niños centrado exclusivamente en éste; aceptando la dependencia del niño frente a sus padres, pero considerándolo como una persona y no como un apéndice de ellos. La autora trabaja intensa y profundamente con el niño, sin tratar, en ningún momento, de modificar los puntos de vista y los hábitos de los padres por medio de consejos, a menudo imposibles de cumplir, no por mala voluntad de éstos sino por impedírselo sus propios conflictos emocionales inconscientes. De esta manera evita entrar en rivalidad con ellos, rivalidad que puede perjudicar el tratamiento del niño y por ende al niño mismo.
Sostiene que en la medida en que el niño resuelve sus propios conflictos puede modificar, él mismo sensiblemente su medio ambiente. Enfatiza por otra parte la n