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El niño se conecta con el mundo a través de esa primera porción del mundo externo que es la madre. Cuanto más grande es su ansiedad o su rechazo, más grande es la importancia de las maneras de la madre al hacer posible este contacto.
El analista, también tiene la función de ser un puente hacia un nuevo mundo desconocido, el interno, que es temido y rechazado. En momentos de intenso rechazo paranoide, la manera de la interpretación del analista. —esa primera porción del mundo interno— puede también ser decisiva para producir un real insight. Los casos presentados aquí permiten las siguientes conclusiones:
Dada la inclusión concreta, de la parte “buena” del paciente, la formulación es (para ciertos estados de división) el (momentáneo) integrador activo que
cumple simultáneamente la unión dentro del paciente y con el objeto; de este modo el rechazo paranoide de la interpretación como tal, desaparece.
La parte “buena” aislada que está escondida con la “mala” (el rechazo) expresado por el paciente, está localizado dentro del modo en el cual se expresa este rechazo del analista, tanto como la forma (modo) de uno mismo, es la forma de comunicación, esto es, de unirse con el objeto y como consecuencia es también la forma en la cual el objeto puede unirse con uno mismo.
La modalidad de expresión del paciente podría, así, indicar su modalidad de receptividad (la “receta” el “buen ingrediente” que la comida debe tener para que él pueda “comerla”).
Resumen del autor.