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Se propone demostrar cómo nuestro conocimiento de la psicología del yo nos permite establecer un marco de referencia para el estudio psicoanalítico de la mitología basado en métodos válidos.
Freud, Abraham y otros ya notaron la similitud entre sueños y mitos pero el psicoanálisis puede contribuir en mayor grado al estudio de la mitología que demostrando en los mitos la existencia de deseos encontrados en el pensamiento inconsciente de pacientes. El mito es una forma especial de fantasía compartida y sirve para relacionar al individuo con miembros de su grupo cultural sobre la base de ciertas necesidades comunes. De acuerdo a esto, el mito puede ser estudiado desde el punto de vista de sus funciones en la integración psíquica, como una defensa frente a sentimientos de culpa y ansiedad, como una forma de adaptación a la realidad y al grupo en el cual el individuo vive y cómo influye en la formación de la identidad individual y el superyo.
Se hace referencia a lo que se entiende por fantasía inconsciente y el “mito individual” cuando la fantasía del pasado es muy vivida y se acepta como realidad, El sueño diurno compartido es un paso hacia la formación de grupo. Los sueños diurnos compartidos y los mitos son instrumentos de socialización.
El estudio del paciente individual nos permite determinar qué aspectos del conflicto psíquico individual se exteraalizan en el mito. La reacción idéntica por parte de los pacientes al mismo material mitológico forma la base que nos permite hacer válida nuestra interpretación de un mito.
Como ilustración, el autor presenta variaciones mitológicas sobre un tema básico de experiencia infantil, es decir, aquellos mitos que son expresiones de la fantasía universal de devorar el pene del padre y adquirir así su omnipotencia y lo demuestra en tres formas mitológicas, un cuento infantil, que considera un mito truncado, el mito de Prometeo y Moisés recibiendo La Ley en el Monte Sinaí.
Termina diciendo que las aplicaciones prácticas y sociales del e