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En este artículo se ha hecho un intento de reexaminar el significado y uso técnico de la imagen visual en la sesión analítica como una ayuda para superar resistencias. Las imágenes visuales se producen durante una interrupción en la verbalización del paciente. En algunos pacientes, después de una indagación inicial en cuanto a imágenes visuales durante un período de silencio, fueron descriptos espontáneamente subsecuentes elementos visuales. Freud afirmó (9 ps. 36-37): “Hacemos nuestras observaciones a través del mismo aparato de percepción, precisamente irrumpiendo en las series de sucesos mentales (conscientes), desde que llenamos las omisiones por inferencias plausibles y las traducimos en material consciente”.
El autor cree que las imágenes visuales nos permiten estar más certeros de las inferencias. Estas imágenes difieren de los sueños en que las representaciones plásticas son generalmente más evidentes y más difíciles de negar la relación con material precedente. Como una regla, hay menos distorsión que la que se puede ver en sueños. Además, el intervalo entre la imagen y lo que el paciente dice de ella disminuye el tiempo necesario para una elaboración secundaria.
El autor ha visto en algunos casos, que la imagen visual en lugar de la verbalización parece ocurrir en pacientes con pronunciada estructura sadomasoquística, que son altamente narcisísticos, experimentan repetidas fantasías de humillación y expresan gran necesidad de amor y aprobación.
La verbalización apunta más hacia el objeto que la imagen visual. La regresión a imágenes visuales está más cargada de catexis narcisística, satisfaciendo tendencias del ello y superyo. Cuando la relación con el analista se hace tenue, por la