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El propósito de este trabajo es considerar ciertos problemas de formación de síntomas y carácter partiendo de recientes descubrimientos de la teoría psicoanalítica. Estos descubrimientos se han originado en la hipótesis estructural y en la nueva teoría de la angustia, la teoría de la “señal”.
El moderno marco de referencia de la teoría psicoanalítica otorga un significado especial al rol del conflicto intrapsíquico, basado en el interjuego de tendencias opuestas que ocurre en la mente. Estas tendencias representan tendencias mentales características y consistentes, que pueden ser agrupadas de acuerdo con sus funciones específicas. En esta hipótesis los instrumentos de la mente se definen, en realidad, por medio de las funciones asignadas a ellos. La conducta consistente, repetitiva, organizada y generalmente predecible que califica a estos instrumentos de la mente, nos permite considerar al yo, al ello y al superyo como “estructuras mentales”, claro está que sólo en un sentido funcional. Cuando el yo integra armoniosamente el interjuego de fuerzas opuestas es muy difícil, si no imposible, demarcar los límites de las estructuras que componen la mente (Anna Freud, 1936). Por otra parte, las situaciones caracterizadas por un intenso conflicto intrapsíquico revelan con mayor claridad la diferenciación entre yo, ello y superyo. Algunas entidades patológicas