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Parece imposible tratar tan amplio tema en una sola presentación. No es mi intención concentrarme en una sola constelación clínica. Aparte las reflexiones teóricas, hay una consideración práctica, a saber el hecho de que casi nunca encontramos en nuestros pacientes una neurosis “simple”. Trataré, por lo tanto, de presentar unos pocos aspectos del tema general. No me propongo hacer una presentación sistemática y para lograr mi objetivo elaboraré temas que no corresponden estrictamente al título de este simposio.
Es verdad que Freud comenzó sus investigaciones psicológicas con pacientes histéricos, pero ya desde temprano se vió claramente que la mayoría de los pacientes presentan una mezcla de síntomas pertenecientes a diferentes cuadros neuróticos; por ejemplo, una combinación de neurosis histérica y obsesiva o de constelaciones depresivas y fóbicas.
Freud descubrió que la base de la neurosis obsesiva es una neurosis infantil de tipo histérico y estableció la existencia de una estrecha relación entre los síntomas de la histeria de conversión y la histeria de angustia (o fobia), como también entre los síntomas de las fobias y la neurosis obsesiva. Además en cierto número de casos que se podrían catalogar en líneas generales como neurosis histéricas, nos encontramos con rasgos de carácter de definido origen neurótico obsesivo y viceversa. Otras observaciones nos muestran que muchos pacientes no pueden ser clasificados en una categoría neurótica especial, ya que presentan diversas perturbaciones, síntomas, inhibiciones, estados depresivos, etc., que llamamos generalmente “trastornos neuróticos”, sin hablar de perturbaciones más graves como son las de los casos fronterizos, psicóticos y delincuentes. En el análisis de pacientes neuróticos nos encontramos a menudo con mecanismos psicóticos que pueden manifestarse, por ejemplo, bajo la forma de un núcleo delirante. Además en muchos casos se revela una mezcla de síntomas y distorsiones de carácter.
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