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A través de la pareja demandante — demandado, hay una ligazón que se da con un signo particular en las relaciones interpersonales. Que lo solicitado por el demandante sea satisfecho o no, su reacción frente a la satisfacción o a la frustración, sus consecuencias de dominar o someterse a dicha situación, y que el demandado rehuse o satisfaga lo requerido; establece una red que constituirá la base de lo normativo en la estructuración de la personalidad.
Lagache nos introduce en este laberinto de relaciones, en las cuáles trata de indicarnos el elemento de poder constitutivo de la personalidad, que se interioriza en la formación de ésta y se exterioriza en su explicitación conductal.
Es así como toma puntos de contacto con Freud, cuyos conceptos de superyo e ideal del yo, que establece como formación individual de la relación familiar, siendo aventurado establecer una filogenia; entendiendo por superyo a “una formación inconsciente reliquia de una relación intersubjetiva de autoridad, fuente de motivaciones axiológicas…” y por ideal del yo “lo que el sujeto espera de él mismo en función de las exigencias que emanan del, superyo.
Desde el enfoque culturalista se evidencia también esquemas que visualizan el status que ocupa el niño en diversas edades. Desde el embarazo de la madre, con sus fantasías y deseos sobre el futuro bebé, el grupo familiar con sus expectativas,