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El sindrome de Stokes-Adams se caracteriza por ataques súbitos de inconsciencia, con o sin convulsiones.
Estos ataques se producen porque los ventrículos cardíacos dejan de contraerse por períodos superiores a los 10 segundos, y se deben a diversas causas, entre las cuales figuran reflejos vagales suficientemente intensos, que pueden producir paro cardíaco aun en un corazón normal. Justamente de esta última condición se ocupa este artículo. Se trata de un hombre de 28 años que padecía desde cuatro meses antes de un sindrome de Stokes-Adams sin base orgánica. Los ataques se producían en relación directa con estímulos emocionales. Se describe extensamente su historial y se concluye que se trata de un individuo dependiente, pasivo y sometido, pero con evidencias de extrema rabia y agresión que debe controlar ya que su exteriorización la haría perder objetos necesarios para sus necesidades de dependencia pasiva.
La rabia, agresión y miedo, producen fisiológicamente respuestas de tipo de estimulación simpática. En este caso se produce una estimulación parasimpática, y se postula que, debido a la inhibición de la respuesta fuga-pelea (Cannon) se produce un desplazamiento de la respuesta simpática a la parasimpática.
El interés de este artículo se centra en la ubicación de cierto tipo de sindrome de Stokes-Adams dentro de las llamadas enfermedades psicosomáticas, con la consiguiente indicación de tratamiento psicoterápico y en la descripción detallada del caso. Las conclusiones psicodinámicas parecen incompletas y superficiales.
Carlos M. Aslan.