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Multiples causas han sido descriptas como responsables de la perforación de una úlcera gástrica o duodenal. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos (se perforan el 70 % de las úlceras crónicas) no se encuentran causas (traumatismos, operaciones, enfermedades concurrentes) que expliquen la perforación. El autor cree que los factores psicológicos tienen un rol preponderante en estos casos. Después de estudiar superficialmente 20 pacientes perforados, concluye que “es fácil de demostrar (en ellos) una progresión de hechos, que finalmente culminan en la perforación”. A esta cadena de circunstancias la denomina “Prodromo de la perforación”. El suceso (o los sucesos) stressantes psicológicamente que pone en marcha el “prodromo”, consiste usualmente en una pérdida objetal y precede, término medio, en unas dos semanas a la perforación. Estos acontecimientos serían vividos por los pacientes con “sentimiento de rabia impotente”, que el paciente desarrolla en ocasiones en que siente sin ayuda y a punto de ser derrotado“. Los pacientes no pueden “manejar efectivamente la situación stressante, o reaccionar a ella con una depresión“. “El prodromo de la perforación puede ser comprendido, en parte, como un equivalente depresivo”.
Carlos M. Aslan.