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El objeto de este trabajo es presentar una teoría de la familia orientada empíricamente y dedicada a su aplicación directa a los problemas clínicos. Estima el A. que no tenemos un modelo adecuado para la valoración de la enfermedad y de la salud emocional de la familia. En la comunidad en general estarían profundamente divorciadas las tareas de la psicoterapia de la prevención de las enfermedades y la promoción de la salud y la educación. Y el A. se pregunta si una de las razones básicas de este estado no sería la falta de desarrollo de la ciencia de los psicodinamismos de la familia que permitiría cultivar la psicología y la psicopatología social de la vida familiar. Señala que el estudio de los procesos intrapsíquicos aparece separado del de los acontecimientos interpersonales correspondientes, a pesar que en todos los pacientes actuales el “acting out” se ha tornado en una figura preponderante. Y el “acting out” es imposible sin, la “complicidad” de otra persona. Se refiere luego a la emoción como experiencia compartida, a la enfermedad como fenómeno “contagioso” dentro de la familia, a las enfermedades que se entrechocan, complementan e influyen mutuamente, a la falta de autonomía de la personalidad adulta, etc., como argumentos que cimentan la necesidad de un nuevo enfoque.
El acceso psiquiátrico de la familia pretende ensamblar el conocimiento del funcionamiento psíquico del individuo con el de prominentes parejas familiares y con la familia como un todo. La familia es la unidad orgánica de la enfermedad y la salud (Richardson). Hasta ahora el diagnóstico y el tratamiento psiquiátrico se enfocaron principalmente en el individuo. El papel de la familia sólo era examinado en tres niveles: herencia, acción traumática sobre la personalidad del niño y acción sobre la vida emocional del adulto. La acción de la familia trabando el balance emocional y el potencial adaptativo del adulto se comprende poco y, menos aún su intervención como estabilizadora de la salud emoci