You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Señalan los AA. cómo en nuestra cultura se asocian cualidades prohibidas con la idea de los olores y el oler, y cómo, al mismo tiempo, estamos continuamente
enfrentados con una evidente provocación olfativa. Asocian esta ambivalencia cultural hacia los olores con la conducta del fóbico a la suciedad, eternamente en su busca para evitarla y extrayendo de este círculo vicioso la satisfacción tanto de su deseo inconsciente como del consciente. “Vivimos en una cultura desodorizada y reodorizada”. El olfato es omnipresente: invade muchos aspectos de la vida doméstica, del ritual religioso, del intercambio social y, recientemente, de la empresa comercial. Sugieren que la sensibilidad olfatoria es mayor que lo que se supone y que el fenómeno olfatorio tiene una función importante, basando sus exploraciones en la premisa de que la tiranía del inconsciente niega a mucha gente la satisfacción pregenital del olfato.
Las contribuciones psicoanalíticas han sido escasas hasta la fecha, pero importantes. La mayor parte relaciona las manifestaciones olfatorias con la sexualidad anal y la coprofilia. Así Freud explicó que el fetichismo depende de un deseo olfativo coprofílico reprimido y Alexander conectó el transvestismo con una gratificación del erotismo anal. También Wilson estudia el transvestismo, aceptando tácitamente su base anal. Su tesis de que el componente psicológico de la sintomatología de la fiebre de heno sería una resultante de la represión olfativa, se encuentra apoyada por las observaciones clínicas de los AA. En el caso de Wilson los síntomas lograban intermitentemente lo que una anosmia psicológica total logra con continuidad. Los AA. exploran la base oral de la olfación y sus distintas manifestaciones clínicas como complemento de la tesis anal y analizan algunos sueños “olfatorios”. Los sueños y alucinaciones olfatorias indicarían intensa regresión y fijación oral temprana. La olfación comienza con la primera respiración y llanto fusionada con los componentes