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Después de referirse a; los trabajos de Lampl-de Groot, y Rosenfeld estudia el concepto de confianza primaria (Erikson) y de amor primario (Balint), señalando que antes de adquirir la capacidad de comprender órdenes o prohibiciones, el niño reacciona aceptando o protestando, a la manera automática de los reflejos condicionados. En el segundo año de vida se produce el mecanismo de identificación con el agresor, descripto por Anna Freud como precursor del superyo, mediante el cual puede salir del automatismo. Pero esto no le proporciona aún la autocrítica del juicio moral, si bien lo preserva de las ansiedades.
En este momento se produciría otra situación, que sería el caso do los padres que transfieren sus sentimientos de culpa edípicos al niño, formando lo que Freud llamó “sentimientos de culpa prestados” que tratan la consolidación tanto del yo como del superyo.