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“Al despertar Gregorio Samsa una mañana tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama transformado en un monstruoso insecto”**.
Así comienza el cuento y termina sin que G. haya podido recuperar su cuerpo humano, muriendo como hombre y como “bicho”.
Todo el relato es la historia de la incomunicación y desarrolla las consecuencias de ésta: el aislamiento, la soledad y finalmente la muerte.
Esto es lo explícito y está magistralmente descripto. Pero, ¿ cuál es la causa de esta incomunicación de tan graves consecuencias que su protagonista se enajena y muere? O más bien lo que está descripto, ¿ es la consecuencia de la incomunicación? ¿ o toda la situación es, imbricadas, causa y consecuencia?
Evidentemente —las primeras palabras nos lo señalan— se trata del relato de una pesadilla.
Como tal lo analizaremos; legitimamos nuestro método pensando como Selma Fraiberg [7] que “las asociaciones aparecen en los elementos históricos con los que relata el sueño” y que “en Kafka el paso del mundo del sueño al de la realidad se hace sin transición”.
Por otra parte haremos algunas referencias —voluntariamente escasas— a la biografía del autor.
Una primera situación importante se nos presenta: G. soñó (que era un insecto) y no sale de su sueño. Los límites entre su ser dormido y su ser despierto se han borrado y no logra despertarse, o despierta parcialmente.
Estamos en presencia de un fenómeno hipnopómpico que es —dice Lewin— el “bosquejo de una psicosis”.