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“Una Weltanschauung es una construcción intelectual que resuelve unitariamente, sobre la base de una hipótesis superior, todos los problemas de nuestro ser, y en la cual, por lo tanto, no queda abierta interrogación alguna y encuentra su lugar determinado todo lo que requiere nuestro interés. Se comprende, pues, que la posesión de una tal Weltanschauung sea uno de los ideales optativos de los hombres. Teniendo fe en ella, puede uno sentirse seguro en la vida, saber a qué debe aspirar y cómo puede orientar más adecuadamente sus afectos y sus intereses.” [1].
En este trabajo trataré de poner de manifiesto la relación existente entre “destrucción del esquema corporal y sistemas delirantes” por un lado, e “integración de imagen corporal y sistemas de conocimiento del mundo objetivo”, por el otro. “La imagen corporal y el fcuadro del mundo —dice Schilder [2]— conducen a cambios vegetativos, y de ello se desprende que nuestro cuerpo se halla dominado por la imagen corporal, la cual guarda tan íntimo contacto con el mundo”. Clifford Scott [3], refiriéndose a la unidad cuerpo-mente-medio ambiente, destaca que el “esquema corporal” es una integración de toda experiencia, que continuamente se construye y modifica.
En el paciente que voy a presentar, B., su concepción del mundo entró, durante su adolescencia, en crisis. Se plantea, pues, qué significado tuvo para él esta crisis intelectual e ideológica. Según Ferrater Mora [4], “La crisis de una concepción del mundo se advierte cuando hay una inadecuación entre ella y la visión teórica objetiva, cuando esta visión… señala en la concepción del mundo imperante en un momento histórico en un tipo humano y en una cultura, sus errores y fallas más patentes”.