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La defensa narcisística sería una pauta particular de respuesta a las presiones ambientales desfavorables de un ser emocionalmente empobrecido que, acumulando impulsividad, sufre los efectos corrosivos de la frustración-agresión movilizada. que puede fragmentar su yo y sobrepasar el umbral de la esquizofrenia. Este concepto, entrevisto por Freud como “la pared del narcisismo” que no puede ser superada por el análisis, se desarrolló, según el A., a partir de los muchos intentos que se hicieron para flanquear dicha pared y permitir que el esquizofrénico pudiera gozar de su protección mientras es preparado para ser sometido a un procedimiento analítico convencional.
En la defensa narcisística el amor a sí mismo sirve de velo al odio a sí mismo, que sería el problema nuclear de la polaridad. Narciso involuntariamente acude al amor por sí mismo para proteger de su propia hostilidad reprimida a aquellos que ama y a aquellos que odia. Muere por autodescuido, método primitivo de autodestrucción, único de que es capaz el niño.
La defensa narcisística parece tener origen en una relación que fué gratificante para el niño en algún sentido (p. ej. satisfaciendo sus necesidades biológicas de incorporación de estímulos), pero que fracasó en cooperar en la descarga de la energía destructiva. El yo infantil entonces, no preparado para descargar la agresión movilizada hacia sus objetos en sentimientos y palabras, responde a prolongados períodos de frustración internalizando los impulsos destructivos, El niño muy pequeño se consuela a través de algún tipo de actividad dirigida hacia su cuerpo: se chupa el dedo o se araña la cara, o se rasca la cabeza contra la cuna, etc.
La conducta narcisística se vuelve gradualmente una pauta de defensa contra toda acción indeseable que pudiera dañar al objeto y el niño, que comenzó consolándose con el amor a sí mismo, termina por ser el objeto de su propio odio, sacrificando su propio yo para preservar el objeto externo. En el esquizofrénico la preocu