You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
El estudio de las reacciones del yo a la pérdida de objeto ha sido quizá el más importante medio para el desarrollo de la teoría psicoanalítica. La contribución de Freud sobre el duelo y la melancolía [10] es la base de las aportaciones que siguieron sobre este tema, entre las que se destacan las de Abraham [1] y M. Klein [14]. En El yo y el ello [11] Freud nos habla nuevamente de la pérdida de objeto. Es cuando se refiere a la reacción terapéutica negativa y nos dice que el sentimiento de culpa inconsciente que la sustenta a veces lo encontramos asociado a un objeto perdido, objeto que aparece identificado con el ideal del yo.
El análisis de una paciente que presentaba en las sesiones frecuentes episodios de letargo que eran la expresión de unas resistencias insuperables me movieron a estudiar el caso [2]. Descubrí así la íntima relación existente entre la reacción terapéutica negativa, la pérdida de objeto y el letargo. Posteriormente estudié otros casos [2] [3] [4] que presentaban dificultades terapéuticas que los aproximaban a la reacción terapéutica negativa y en todos ellos encontré el letargo, resultado de una pérdida de objeto, en la base de estas resistencias.
El letargo es la identificación con el ‘cadáver’ (objeto aletargado) de un objeto fundamental perdido representante de los constituyentes más arcaicos del yo. Estos contenidos arcaicos del yo pertenecen a lo que con el desarrollo del yo pasa a constituir el yo ideal, de modo que podemos decir que el letargo es una identificación con el “cadáver del yo-ideal abortado”.
Hablamos de cadáver cada vez que nos referimos al objeto aletargado pues lo encontramos habitualmente bajo esta representación. La circunstancia que el objeto aletargado aparezca bajo la representación de un cadáver deriva de la fundamental participación del yo corporal en su constitución. Podemos decir así que lo aletargado corresponde a un aspecto fundamental del yo, totalmente disociado, ‘perdido’ para el resto del yo.
Al diferenciar el o