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La expectativa de la muerte de un objeto sustitutivo y el duelo concomitante pueden ser mecanismos defensivos contra el temor a la pérdida de objetos más significativos. Esta variedad de defensa contra la pérdida puede participar en la resolución del complejo de Edipo durante la fase fálica. Esto fué demostrado en un paciente que durante el análisis tuvo un sueño premonitorio de la muerte de su padre, el cual significó una defensa frente al temor de la pérdida de su madre.
La distorsión del tiempo puede ser explotada por el yo como base para una racionalización defensiva que retarde la apreciación de la pérdida. Esto es característico del duelo. Este tipo de racionalización difiere el juicio definitivo sobre la existencia de objetos que han probado ser frustrantes en el pasado y facilita su desplazamiento sobre otros cuya constancia pueda ser probada en el futuro. En esta forma el proceso de retirar catexis de un objeto que no existe más puede ser atenuado.
Cierto grado de anticipación respecto al destino de los objetos en el futuro es uno de los atributos normales del Yo. Sin embargo la capacidad de anticipación no es una función fija sino variable que depende del tipo y carácter de las defensas establecidas en la temprana infancia frente a la percepción de cambios que representan peligros. La fantasía del duelo por un objeto, previa a su pérdida, es una vicisitud de dicho proceso. Pero, la preocupación continua sobre el destino de los objetos forma parte de la psicopatología de la anticipación. En esta defensa, la secuencia de los hechos es frecuentemente invertida en forma tal que la distorsión del tiempo hecha por el Yo se manifiesta en una inversión del mismo. El duelo antes del hecho es en este caso un intento de adaptación ante el peligro de pérdida.
Fernando E. Guiard.