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Uno de los argumentos usados con más frecuencia para atacar al Psicoanálisis como ciencia es la afirmación de Eysenck: “El Psicoanálisis no es más efectivo para la curación de una neurosis de lo que son los sedantes, tónicos o vigilancia”. El autor refuta esta afirmación señalando que si se acepta como criterio de curación, la desaparición de los síntomas, tal como la hace Eysenck, el Psicoanálisis obtiene éxito en el 90 % de los casos en los cuales es usado.
Otra crítica al Psicoanálisis como ciencia, es la que las teorías psicoanalíticas son tan ambiguas que pueden ser adaptadas a cualquier situación. Un vocero de esta crítica es el filósofo Sidney Hook, quien plantea a los psicoanalistas la siguiente cuestión: ¿qué clase de evidencia aceptarían como válida para declarar en situaciones específicas, que un niño no tiene Complejo de Edipo? La respuesta está ciada por el hecho de que ni en las ciencias exactas ni en las ciencias de la conducta —ni en psicoanálisis—, ciertas reacciones siempre prueban o niegan algo determinado. Lo extraño, lo bizarro, lo imprevisto, producen resultado atípicos.
La tercera crítica es formulada por Ernest Nagel, quien dice en “Metodological Issues en Psychoanatytic Therapy”, que los datos aportados por los psicoanalistas, obtenidos en sesiones terapéuticas secretas, son incomprobables, y que su “carácter dudoso”, impiden considerar al Psicoanálisis como una ciencia.
Los siguientes argumentos refutan esta crítica: la contaminación de los datos es evitada por parte de los psicoanalistas, con la obediencia a las normas técnicas básicas; los datos obtenidos en el análisis son confirmables de distintos modos; los confirman casos en los que se pudo ratificar que los hechos recordados ocurrieron realmente; por otra parte, las palabras y hechos de los esquizofrénicos coinciden con los temores y deseos encubiertos de los neuróticos; además, los confirman la experimentación con animales y con seres humanos por medio de la hipnosis o el estudio compa