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El pintoresco título de este artículo está inspirado en un sueño de un un paciente en el cual una canilla es utilizada como símbolo de pene.
De éste y otros sueños y la existencia de símbolos en general, el autor se
plantea la pregunta siguiente: ¿por qué existen cosas como la canilla, que pueden ser usadas como símbolos del pene? La respuesta pragmática —“porque son útiles”— es rechazada por ser una racionalización. Para el autor la fantasía crea los objetos; si el objeto creado posee un valor utilitario, es una consecuencia de su creación, no una causa.
La invención de los objetos es el acting-out de las fantasías.
El punto de origen de las fantasías debe estar seguramente genéticamente constituido. Un cerebro que fantasea, sobrevive. Se puede suponer que una alteración cataclísmica del mundo físico puede hacer que, bruscamente, fantasías útiles para la vida se tornen letales. Dadas ciertas condiciones, las fantasías pueden ser adaptativas; dadas otras condiciones, pueden ser destructivas.
Presuntivamente, las fantasías en el hombre aparecieron por el mismo proceso —mutación genética— que determinó toda su constitución biológica.
El hombre es lo que la mutación hizo que fuera —el animal que hace metáforas—. Las metáforas que crea y actúa son todas motivadas por deseos infantiles insatisfechos. De este modo, el progreso es un eufemismo de la regresión.
Julia Grinberg de Ekboir.