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La primera parte de este artículo fué publicada en el número anterior de esta Revista.
En ella se proponía encarar las dificultades intelectuales no como el producto de una inhibición de la inteligencia sino cerno el resultado de la acción estructurada y dinámica de fuerzas dirigidas contra ella. a la que denominé contrainteligencia. Ésta ataca la capacidad del individuo para ponerse en contacto con la realidad y puede ser considerada en parte como la manifestación del instinto de muerte.
La segunda parte de este artículo que se expone a continuación, incluye el material clínico que ilustra lo enunciado y algunas consideraciones de orden técnico.
Para no seguir enumerando tan escuetamente las diferentes ansiedades que se esconden tras las inhibiciones intelectuales, presento a continuación la hora de juego de una niña y dos horas de análisis de otros dos niños, para que sirvan de ilustración más detallada de los diferentes puntos que hemos ido tocando hasta ahora.
La hora de juego muestra el diálogo establecido entre inteligencia y contrainteligencia, en el intento de ambas por salir airosas en sus propósitos de conectarse y desconectarse de la realidad respectivamente. La primera sesión, muestra con mayor detalle uno de los contenidos por los cuales la inteligencia es vivida como peligrosa; la segunda, el surgimiento de diferentes funciones intelectuales tras el análisis de estos contenidos, como en una réplica actualizada de lo que debe ser este proceso en una infancia muy temprana. Esta última sesión, confirma además muchos de los descubrimientos hechos por el psicoanálisis sobre el origen del pensamiento y de la inteligencia.
Marta ha sido traída a análisis, por las dificultades que tiene en el terreno del aprendizaje. En la hora de juego, tras dibujar, da vuelta a la hoja y escribe lo que sigue, que reproduzco respetando sus errores de ortografía, que constituyen uno de sus síntomas: